Si está leyendo esto, es probable que se encuentre en una situación que todo padre o madre teme: ama a su hijo, ama a alguien que lucha contra la adicción y se siente atrapado entre el deseo de proteger al pequeño y la certeza de que ellos ya intuyen que algo anda mal.
En la cultura latina, a veces tendemos a practicar el "silencio protector" para no angustiar a los niños. Sin embargo, los niños son sumamente perceptivos. Ellos notan la tensión, las llamadas en voz baja y la ausencia emocional. Cuando no les damos información, su imaginación suele llenar esos vacíos con miedos mucho peores que la realidad. Hablar sobre la adicción en la familia no es cargarlos con problemas de adultos; es darles las herramientas para que dejen de culparse y vuelvan a sentirse seguros.
Por qué los niños necesitan la verdad
A menudo, en los hogares afectados por la dependencia a sustancias, impera una regla implícita: no hables, no confíes, no sientas. Pero el silencio no es una capa protectora, es un muro que aísla al niño.
Las investigaciones demuestran que los niños que crecen en hogares con adicción y no reciben una explicación honesta tienen más probabilidades de desarrollar ansiedad, culpa y dificultades de confianza en la adultez. Necesitan saber tres cosas fundamentales: no es su culpa, no están solos y hay adultos que cuidarán de ellos. Al romper el silencio, rompemos el ciclo de la vergüenza.
Qué decir según la edad
El mensaje central es el mismo, pero el lenguaje debe adaptarse al nivel de madurez del menor.
Para niños pequeños (4 a 7 años)
"Papá/Mamá está enfermo. No es como una gripe que puedes ver, sino una enfermedad que afecta cómo su cerebro toma decisiones. Los adultos estamos trabajando para que reciba ayuda. Nada de esto es tu culpa y te amamos muchísimo". Manténgalo simple, breve y repítalo con frecuencia.
Para niños en edad escolar (8 a 12 años)
A esta edad pueden entender el concepto de enfermedad cerebral. Puede compararlo con la diabetes: así como un cuerpo no procesa bien el azúcar, el cerebro de una persona con adicción no puede procesar bien las decisiones sobre el alcohol o las drogas. Esto les ayuda a entender por qué alguien que los ama puede actuar de forma extraña o hiriente sin que sea por falta de amor.
Para adolescentes
Los adolescentes suelen saber más de lo que admiten. Sea directo: "Quiero decirte la verdad porque te respeto. Tu [familiar] tiene un problema serio de adicción. Es una enfermedad del cerebro que hace que sea muy difícil parar, incluso cuando quiere hacerlo. Estamos buscando apoyo. ¿Qué piensas tú de todo esto?". Escuchar es más importante que dar un discurso perfecto.
Las tres verdades fundamentales
Sin importar la edad, asegúrese de que el niño se lleve estos tres mensajes claros:
- No es tu culpa: Los niños tienden a creer que sus acciones causaron el consumo del adulto. Hay que quitarles esa carga explícitamente.
- No estás solo: Identifique a otras personas seguras con quienes puedan hablar: un tío, un maestro o un consejero escolar.
- Estás seguro y eres amado: En medio del caos, necesitan saber que sus necesidades básicas (comida, escuela, afecto) seguirán cubiertas.
Cuide de usted mismo
No se puede tener una conversación tranquila si usted está al límite de sus fuerzas. Buscar su propio apoyo en grupos como Ayuda Sobria, ir a terapia o hablar con un amigo de confianza no es un lujo, es una necesidad para ser el guía que sus hijos necesitan. Modelar que se puede pedir ayuda ante lo difícil es la lección más valiosa que puede darles.
Próximo paso
En Ayuda Sobria sabemos que guiar a una familia a través de la tormenta de la adicción no es fácil. No tiene que hacerlo solo. Lo invitamos a La Sobremesa, una reunión de apoyo gratuita todos los lunes a las 7:00 p. m. (hora del Pacífico).
Para obtener más información o hablar con alguien que entienda su situación, llámenos al (458) 298-8011. La sanación de sus hijos comienza con la honestidad y el apoyo que usted busque hoy.
Publicado por AyudaSobria con fines educativos. No sustituye una evaluación médica, psicológica o legal. Conoce más sobre nuestro enfoque en quiénes somos.
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